
¿Estás por iniciar un negocio, rentar locales u ofrecer tus servicios profesionales y no sabes en qué régimen fiscal debes inscribirte? No te preocupes, esta información te servirá para elegir el que más te conviene.
Para empezar, dejemos claro que todos pagamos impuestos. No es algo exclusivo de quienes son dueños de un negocio, sino una obligación que aplica lo mismo para los empleados que para los emprendedores y los empresarios
Pero, primero, ¿qué es un régimen fiscal?
El régimen fiscal es un conjunto de derechos y obligaciones a los que se hace acreedor un ciudadano a partir de desempeñar una actividad económica específica. Según tus actividades y los ingresos que percibas en determinado tiempo, puedes ubicarte en uno de los siguientes regímenes:
Régimen Simplificado de Confianza
Este régimen está orientado para personas físicas que perciben ingresos anuales menores a 3.5 millones de pesos facturados conforme a su actividad económica.
Régimen de Sueldos y Salarios
Pertenecen a este régimen quienes perciben un salario por un trabajo que depende de un empleador; en este caso, el patrón realiza la mayoría de las aportaciones.
Personas físicas con actividades empresariales y profesionales
Está pensado para las personas que obtienen ingresos por prestar servicios profesionales de manera independiente** **(honorarios) a empresas, dependencias de gobierno o personas físicas en general. Si tienes algún amigo que sea abogado, ingeniero, arquitecto, dentista, médico o profesor, ¡avísale que este es su régimen!
**Régimen de Incorporación Fiscal **
Se encuentran los contribuyentes que realizan** actividades empresariales, venden bienes o prestan servicios (que para su realización no requieren título profesional), siempre que el total de sus ingresos no exceda los dos millones de pesos.** Les permite pagar impuestos en montos fijos y reducidos durante sus primeros años de actividad. Ejemplo de actividades empresariales** fondas, misceláneas, salones de belleza, refaccionarias, talleres mecánicos, tintorerías, carnicerías, papelerías, fruterías, entre otras. **
Arrendamiento
Necesitas darte de alta en este régimen si rentas o subarriendas bienes
inmuebles, como departamentos habitacionales, locales comerciales,
bodegas, edificios, casas habitación y terrenos.
Por otro lado, existen varios regímenes fiscales pensados para personas morales según su actividad económica y tamaño de la empresa. Algunos de los principales regímenes fiscales son:
Régimen General de Ley
Es el régimen más común para la mayoría de las personas morales, las empresas que operan bajo este régimen deben calcular y pagar el ISR, así como el Impuesto al Valor Agregado (IVA) en sus ventas y servicios.
Personas morales con fines no lucrativos
Se consideran personas morales con fines no lucrativos las Instituciones de asistencia o de beneficencia, autorizadas por las leyes de la materia, así como las sociedades o asociaciones civiles, organizadas sin fines de lucro y autorizadas para recibir donativos.
Régimen de actividades agrícolas, ganaderas, silvícolas y pesqueras
Aplicable a empresas que se dedican principalmente a actividades del sector primario.
Régimen de coordinados:
Aplica a ciertos contribuyentes que trabajan bajo un esquema de asociación de participación conjunta.
Es importante que las personas física o moral evalúe e identifiquen en qué régimen fiscal deben tributar de acuerdo con sus ingresos y actividades económicas. Cada régimen tiene sus propias disposiciones y formas de cálculo de impuestos, por lo que es fundamental cumplir con las obligaciones fiscales correspondientes